sábado, 27 de octubre de 2012

Vida

Vida. Estado puro de la materia. Cien por cien viable; cien por cien cierta. Es esa. La que muchas veces tiramos por la ventana cuando las cosas no salen como esperábamos o esa que se escapa cuando las luces de la última llama se agotan. Esa que hay que vivirla y, sin embargo, algunos dejan escondida en un cajón del que no quieren tener nada que ver con la llave. Esa que depende, en ocasiones, de otras personas; esa que nos abandona cuando necesitamos que permanezca. Esa que, desde el punto de vista de algunos, viene escrita por un autor llamado destino. Esa que, desde el punto de vista de otros, no es mas que un camino con demasiadas curvas. Esa es la vida: una sucesión de acciones libres y descontroladas por parte de un ser perdido en un determinado espacio en un momento concreto; alguien que se ha dejado caer en un punto de 'no retorno'. Vida. Esa que vamos creando día a día, Esa que está formada por páginas desordenadas de un libro escrito a mano. Teatro del que cada uno de nosotros somos protagonistas, y sin guión, vamos moviéndonos por nuestro propio escenario, por la tierra que pisamos y el mundo que nos rodea, improvisando. Sin saber muy bien hacia dónde vamos y de dónde venimos. Actuando en una línea de tiempo en la que cada segundo cuenta. En la que si fallamos, cualquiera puede reirse a nuestra costa, y en la que si reimos, cualquiera puede reir con nosotros. En esa que por muy mal que vaya, siempre habrá alguien que suelte un famoso: 'La función debe continuar'.