Cal y arena por doquier
Hay miradas de todo tipo: miradas que matan; miradas que enamoran; miradas curiosas, indecisas, inocentes, descaradas... Miradas que se escapan donde no se debe mirar, miradas que sucumben a otra mirada. Miradas encadenadas, como las que proporciona una persona a otra; mirada impaciente, dubitativa, inquieta... y esta otra a otra persona; mirada comprensiva, protectora, resignada... y esta última ya no sabe ni donde mirar. Son miradas que agobian, que asustan, que debilitan. Vamos, un lio.