Querido diario:
Hoy ha vuelto ha ser como otro día cualquiera. Me acosté ya ayer pensando en él y, mira tu que gracia, me he levantado pensando en lo mismo. Me he vestido, desayunado, lavado, peinado, y no, no ha habido momento en el que haya cambiado al resto de días anteriores y próximos por venir: cada segundo pienso en él. Me he montado en el coche y he pensado en si ya habría llegado a clase y si hoy se dignaría por un instante a mirarme. No pido ni que piense en mi, ni que esté en todo momento a mi lado, ni mucho menos, pero eso sí, quiero que tenga la virtud de poder demostrarme que me quiere.
Querido diario, en las relaciones, por mucho que se quiera, siempre hay una persona que quiere más a la otra, y no sabes lo que yo daría por no tener que ser esa persona. Ojalá llegue algún día en el que alguien toque a mi puerta y sepa realmente que por mucho que yo pueda quererla, ella me quiere el doble.
