sábado, 17 de septiembre de 2011

-Te quiero +Yo mucho más, nunca lo olvides


Sentados en el tejado apollado en sus piernas delgadas y cruzadas, me dijo que me quería. La miré y solo pude ver su bella sonrisa porque estaba a contraluz. Su pelo bailaba en el viento a la melodía de sus palabras y sabía que nuestra relación avanzaba a hora punta. El tiempo se paró, quise levantarme para besarla, pero no podía. Me perdía en su rostro, fino, cálido, felíz, nervioso. Hice un gesto con los labios para que me diera un beso. Se acercó lentamente, noté como su corazón se disparaba, puede que hasta tiritara un poco. Cerró los ojos en el momento que nuestros labios chocaron, dulces, amargos, lentos y a su vez ansiosos. Movimiento coordinado, regular. Después de 10 segundos noté que sonreía. En ese momento supe que estaba enamorado.