viernes, 30 de septiembre de 2011

Que me creo yo que te voy a olvidar, já.


Todo lo que queda es una vela gastada y una mísera carta en el baúl. Ya no hay rastro de tus pisadas en el suelo ni de tus manos en mi piel. Ya no quedan fotos sobre el piano ni cepillos de dientes que devolver. Ya no quedan trastos en el sótano ni manchas en la alfombra. Tampoco ninguna chaqueta de fondo de armario ni tazas con tu nombre. Ni una factura, ni una pared que malpintaste, ni un libro que releiste; prometí sacarte de mi vida y así he hecho; nada es nada. ¿Y ahora qué? ¿Borrón y cuenta nueva? Lo único que quedan son recuerdos fijos a taladro en mi memoria.