lunes, 19 de septiembre de 2011
Prepárate que vienen crueles vientos y tormentas insuperables.
Aunque tú no lo sepas, yo sigo aquí, viendo como pasan los días y las noches, como hora tras hora pasa el tiempo sin verte. Aunque no lo entiendas, guardo tus cosas en aquel viejo cajón de la cómoda, que cada minuto que pasa huele menos que recuerda a ti. No tendrás ni idea, pero nunca apago la luz esperando que vengas y la roces con un codazo y se haga la oscuridad mientras saltas a por mi, como de costumbre. Ni te imaginarás que cuando me recuesto en el sofá hago memoria de todas la películas que vimos en la televisión meses después de que se estrenaran en el cine, por esa tonta manía tuya, pero sí, es así y sí, me acuerdo. No te podrás creer que cuando hago café por la mañana, siempre preparo una taza para tí con tres terrones de azucar, como a ti te gusta, como hacía siempre, pero sí, todo es cierto. No me creerás si te digo que cada segundo pienso en ti y que paré mi reloj en el momento en que te fuiste para que cuando vuelvas haya hecho como si no hubiese pasado el tiempo, porque no me gustaría recordar que perdí una época de mi vida sin ti.
