miércoles, 14 de septiembre de 2011

Dejar de ser un náufrago a la deriva


Muchas veces pienso que me faltan sueños por cumplir, anécdotas que vivir y más tarde que contar, cosas que aprender, cicatrices que sanar; pero no por eso la vida se enfoca en torno a los propósitos de cada uno, hay más cosas que un billete de ida y el café de las cinco en el vagón de nuestro tren. Todo avanza, todo sigue su curso, todo progresa y todo se alcanza. Hay que ser paciente; no agobios, no prisas. Porque al fin y al cabo, muchos de esos sueños terminan en desastre, a todas esas anécdotas no se les da la suficiente importancia, las cosas que se aprenden no se recuerdan y las cicatrices vuelven a sangrar si no se curan como es debido.