viernes, 7 de octubre de 2011
El mismo círculo vicioso de siempre.
Hoy quiero confesarte que mi vida eres tú, que por lo menos dos lágrimas al día juegan a hacer carreras por mis mejillas y que de cada hora, 59 minutos estoy pensando en ti. Que eres lo primero que se me viene en mente cuando me levanto y lo último que recuerdo cuando me duermo. Que no hay día que no maree mis pensamientos buscando la manera de evitar lo que sucedió, que no hay noche que no indague en nuestro pasado por encontrar el instante en que todo empezó a derrumbarse. Que no hay momentos en los que no se me escapen las sonrisas cuando pienso en el día que entraste en mi vida y no hay minutos en los que cada vez que reconstruyo el último adiós al salir de mi corazón, se me venga el mundo abajo.
