Y es que lo que es claro no es oscuro y lo que es blanco no es negro. Que no hay Do sin su escala ni capitán sin su tripulación. Que las cosas no pasan porque sí, sino porque no hay un no, que las pare. Que raramente encontramos un agua de mar sin sal ni país sin su capital. Que no hay nieto sin su abuelo, ni gallinas sin huevos. Que no hay lluvia sin nubes ni nubes sin lluvia. Que no hay perdedor sin un ganador ni ganador sin su premio. Que no hay recuerdos sin hechos. Que no existe silencio sin ruido ni ruido sin un silencio de base que lo haga notar. Que no existe un corazón roto sin un alma vengativa ni alma vengativa sin corazón roto. Que no hay mal que por bien no venga, ni bien que por mal no se confunda.