domingo, 13 de febrero de 2011

Duerme


Súbete las sábanas hasta la barbilla, apolla la cabeza suavemente sobre la almohada, y respira hondo. Cierra los ojos tranquilamente y sumérgete en la nueva vida que te espera esa noche.
Momentos, imágenes, recuerdos. Todo llega de golpe a nuestra memoria. Lo relacionas, lo archivas, buscas lo que llamamos 'sueño' y desconectas. Corren los minutos y en cuestión de tiempo estás totalmente ausente. Te materializas en tu propio mundo creado por tu imaginación y a soñar.
Pasan las horas y das vueltas y vueltas. Miedo, alegría, dolor, amor, esperanza, cariño, nervios, escitación, todo se almacena en tu cabeza y de pronto... PLAS. En breves instantes vuelves a tu verdadera vida y al pasar el día olvidas todo lo que has sufrido/aguantado/reido/pasado esa noche y se esfuma para siempre.
Pero no te creas; siempre debes tener en cuenta que esta próxima noche te espera lo mejor/peor de tu vida.