domingo, 13 de febrero de 2011


Estoy sólo y pienso en tí, como siempre. Recuerdo cómo pasó todo y lo rápido que se esfumó. De repente un ruido extraño se apodera de mi mente, pero el caso es que al girarme te veo a tí, tan uniforme y familiar como siempre. Estas quieta y me estás mirando. Ahora me sonries y yo te devuelvo la sonrisa. Das un paso hacia mí y yo dos hacia tí. Vuelves a dar un paso más y esta vez doy tres. Te paras en seco y yo desespero. Me acerco con cuidado y tú me muestra una mueca de alegría y dolor al mismo tiempo. No se como puede estar pasando pero me armo de valor y te acaricio la cara con un dedo y seguidamente con la palma entera del brazo derecho. Tu bajas la mirada, serena y sé que algo malo pasa. Te abrazo y de pronto me encuentro desorientado en el centro de mi habitación. Esta vez mi subconciente junto a mi imaginación me han jugado una mala pasada.