Estuve allí. Mi corazón latía rapidamente y de manera vacía y sonora. Pensé que todo acabaría en aquel momento; en alque lugar. El tiempo se detuvo, y no se ni por qué. El miedo que recorría todo el cuerpo y no me permitía ni abrir los ojos un instante. Mi cuerpo estaba totalmente inmovil y practicamente no me salía la voz.
-Es el fin -pensé.
Derrepente empecé a no escuchar nada. Eso me asustaba.
Grité. Volví a gritar. Grité de nuevo, y sin respuesta alguna. Me daba miedo pensar en que alguien me escuchara o de que estuviera gastando mis fuerzas para que de mi boca no saliera sonido alguno. No había nada que me separase de aquel profundo silencio. Eso me relajaba.
-Es el fin -pensé.
Derrepente empecé a no escuchar nada. Eso me asustaba.
Grité. Volví a gritar. Grité de nuevo, y sin respuesta alguna. Me daba miedo pensar en que alguien me escuchara o de que estuviera gastando mis fuerzas para que de mi boca no saliera sonido alguno. No había nada que me separase de aquel profundo silencio. Eso me relajaba.