Magestuoso fue el día en el que tu precioso mirar concluyó su búsqueda al encontrar mis ojos; dulces, apacibles, profundos ojos negros que ocultaban el reflejo del dolor. Dolor por haberte encontrado tan tarde, dolor por pensar en el tiempo que perdí jugando con el destino. Agradece que me encontraste, porque no hay mejor forma de vivir que al lado de la persona que no daría la vida por ti, porque su vida, eres tú.